Análisis de la Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. en el Período de Trump: Implicaciones y Contradicciones Geopolíticas

En el Instituto Andishe-Sazan Noor se celebró un seminario para analizar la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. El Dr. Ahmad Zarean, director del centro de estudios, ofreció una lectura analítica exhaustiva de los principales aspectos del documento y debatió sus implicaciones para la política exterior estadounidense en la fase actual.



Al inicio de la sesión, Zarean presentó una visión general del documento, señalando que, si bien podría tener un carácter simbólico, reviste gran importancia desde múltiples perspectivas. Aclaró que no refleja necesariamente las estrategias ejecutivas reales de Estados Unidos, sino que constituye un marco para las estrategias declaradas por Washington.

Destacó las diferencias entre la nueva estrategia del período de Donald Trump y la anterior de 2017. Explicó que la primera fue redactada principalmente por la corriente republicana tradicional, mientras que la nueva fue elaborada por el movimiento "MAGA", que critica las políticas estadounidenses de la posguerra fría y logró movilizar una amplia base popular bajo el lema "Hagamos a América grande otra vez".

Añadió que el nuevo documento representa una reiteración de las posturas electorales de Trump y una traducción de sus propuestas en el ámbito de la diplomacia pública, siendo, en términos más precisos, una expresión de la política exterior estadounidense durante el último año.

Zarean explicó que el documento contiene tanto el texto oficial como un contexto implícito, y es necesario considerar ambas dimensiones. Señaló que refleja una desviación de las políticas seguidas por Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial, donde Washington considera que asumir las cargas de los asuntos globales fue un grave error cometido por sus políticos en pos de sus propios ideales.

Indicó que el preámbulo del documento incluye un discurso contra las élites, una crítica a las estrategias anteriores, la globalización, el libre comercio, y el costo que supone para EE.UU. defender a sus aliados. Además, critica la vinculación de la política exterior estadounidense con una red de instituciones internacionales, presentadas ya sea como entidades hostiles a Washington o como herramientas para socavar la soberanía de los estados.

Zarean mencionó que el documento incluye una sección titulada "¿Qué queremos?", que refleja la percepción del equipo de Trump sobre los desafíos venideros, e incluso alude a la cuestión de la "supervivencia", lo que sugiere que Estados Unidos se enfrenta a retos existenciales y de seguridad, un aspecto llamativo para una nación que se autodenomina superpotencia.

Señaló que la estrategia se centra en temas de inmigración y control fronterizo, el fortalecimiento de la capacidad nacional para enfrentar desastres naturales y la necesidad de poseer el ejército más poderoso del mundo. También enfatiza los principios del pragmatismo y el realismo, junto con los conceptos de poder y acción orientada a objetivos. Subrayó que el documento aborda la disuasión nuclear, la necesidad de un escudo antimisiles avanzado y la búsqueda de un equilibrio de poder global en los ámbitos económico, energético, tecnológico y de poder blando.

El documento modifica la perspectiva sobre competidores como Rusia y China, enmarcado en un enfoque estadounidense en cinco regiones geopolíticas clave: el Hemisferio Occidental, Europa, la región Indo-Pacífica, Asia y África.

Respecto al Hemisferio Occidental, resalta el llamado a revivir la "Doctrina Monroe" para reafirmar la influencia exclusiva de Washington en el continente americano, centrándose en combatir el narcotráfico, las intervenciones de competidores externos y el ascenso de gobiernos no alineados con la política estadounidense.

En cuanto a Europa, el documento ofrece una descripción pesimista del continente como una civilización en declive, critica que los europeos no asuman sus cargas de seguridad y sugiere que en el futuro Europa debería "comprar" la seguridad como un "bien estratégico" a Estados Unidos.

En África, la estrategia indica un abandono del enfoque de exportar la democracia liberal, concentrándose en cambio en asociaciones destinadas al control de los recursos naturales del continente.

Con relación a Oriente Medio, el documento adopta un enfoque basado en la afirmación de que la mayoría de las crisis regionales se han resuelto. Señala que la región fue una prioridad permanente para Washington debido a la energía, pero que las circunstancias han cambiado ahora que Estados Unidos se ha convertido en el mayor exportador mundial de energía.

La estrategia afirma que las políticas de Trump fortalecieron las alianzas en Asia Occidental para servir a los intereses estadounidenses, centrándose en Irán, retratado como un factor de desestabilización, y alegando que se ha debilitado tras los ataques estadounidenses e israelíes, una descripción que Zarean consideró ajena a la realidad regional. Estados Unidos definió cuatro objetivos principales en Oriente Medio: gestionar el flujo de energía, garantizar la seguridad de Israel, mantener abiertas las vías marítimas y combatir el terrorismo, lo que confirma la continua importancia geopolítica de la región a pesar del discurso declarado.

Zarean describió el contexto no declarado del documento como un reconocimiento implícito del declive del poder estadounidense y su incapacidad para gestionar crisis globales, admitiendo el fracaso de estrategias anteriores tanto a nivel interno como externo, y una transición de un sistema unipolar a uno internacional multipolar que reconoce a Rusia y China como potencias globales. Señaló que la notable presencia del nombre de Trump en el documento refleja una dimensión personal, intentando retratarlo como un realizador de logros y un paladín de la paz mundial.

Zarean también abordó las contradicciones en el documento, afirmando que Washington intenta sugerir que el dossier iraní se ha resuelto, pero que la vinculación de los temas de energía, vías marítimas y seguridad de Israel con Irán y el eje de la resistencia indica que Teherán sigue siendo un desafío no resuelto para Estados Unidos. Aseguró que el documento refleja la hegemonía de las ideas de la extrema derecha, que rechaza el orden liberal global, al tiempo que destaca el apoyo a regímenes autoritarios por motivos económicos y critica las instituciones internacionales en las que la confianza estadounidense ha disminuido.

En respuesta a una pregunta sobre la fiabilidad del documento, Zarean afirmó que restar importancia a Oriente Medio y al dossier iraní no es realista. Subrayó que la apertura de un consulado estadounidense en el Kurdistán, los intentos de desarmar a Hezbolá y los esfuerzos para disolver las Unidades de Movilización Popular en Irak confirman que Estados Unidos no tiene intención de abandonar la región y continuará con su enfoque intervencionista.

Asimismo, indicó que Washington busca gestionar la tensión con Rusia y China en América Latina mediante presión económica y psicológica, en lugar de un enfrentamiento militar directo, ya sea en Venezuela o en otros países.

Respecto a Corea del Norte y Afganistán, Zarean confirmó que Estados Unidos evita los asuntos de alto costo y rendimiento limitado, abordándolos según un cálculo de ganancias y pérdidas.

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