
El estado de La Guaira, ubicado en el centro-norte de Venezuela, fue escenario de una nueva jornada de masivas protestas populares. Cientos de personas se congregaron en las calles para expresar su firme rechazo y condena al acto de captura llevado a cabo por el gobierno de los Estados Unidos en contra del Presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de la Primera Dama, Cilia Flores.
Los manifestantes, concentrados en las principales plazas de la entidad, portaban pancartas y carteles que exigían el inmediato retorno del mandatario y su esposa al territorio nacional. Los participantes enfatizaron la legitimidad de ambos como líderes de la nación y expresaron su categórica oposición a cualquier forma de injerencia externa en los asuntos internos de Venezuela.
Durante la movilización, los asistentes corearon consignas de apoyo al gobierno y de condena hacia lo que califican como una violación flagrante de la soberanía nacional y del derecho internacional.
Estas protestas surgen como una expresión del profundo malestar y la indignación que han permeado a amplios sectores de la población venezolana. Este sentimiento colectivo se ha intensificado tras el anuncio de la detención del Presidente Maduro y su cónyuge a principios del mes en curso. Analistas locales consideran que este incidente representa una peligrosa escalada en la prolongada crisis política que afecta al país.
