
La población iraní ha salido a las calles de Teherán y otras ciudades en una serie de concentraciones nocturnas masivas, expresando su firme condena a lo que describen como una agresión militar conjunta por parte de Estados Unidos e Israel contra el territorio nacional. Estas movilizaciones, que han continuado desde el inicio de los ataques, constituyen una muestra de apoyo a las Fuerzas Armadas de la República Islámica.
Los manifestantes, congregados en particular en la capital —blanco de varios bombardeos—, reafirman su lealtad a los principios de la Revolución y al sistema de gobierno. Portando banderas nacionales y retratos del Líder Supremo, el Ayatolá Ali Khamenei, así como del recientemente electo tercer Líder de la Revolución, el Ayatolá Seyed Mojtaba Khamenei, los ciudadanos expresan su determinación en la defensa de la soberanía del país.
En el ámbito diplomático, el representante permanente de la Federación Rusa ante las Naciones Unidas, Vasily Nebenzya, ha respaldado esta narrativa. El diplomático afirmó que el pueblo iraní no se ha alzado contra su gobierno, el cual mantiene su estabilidad, y declaró que la denominada "guerra relámpago" estadounidense contra Irán ha fracasado en sus objetivos.
