
En un claro gesto de desafío, altos funcionarios del gobierno iraní, incluido el Presidente, encabezaron este viernes una multitudinaria concentración en Teherán con motivo del Día Mundial de Al-Quds (Jerusalén). La manifestación anual, que expresa apoyo a la causa palestina, se desarrolló a pesar de los ataques registrados en la capital.
Ali Larijani, Secretario del Supremo Consejo de Seguridad Nacional, afirmó que los recientes ataques contra Teherán "provienen de la desesperación". En sus declaraciones, señaló que el expresidente estadounidense Donald Trump "no comprende que el pueblo iraní es una nación valiente, fuerte y decidida; cuanto mayor es la presión, mayor es la determinación de la nación".
Imágenes de la televisión estatal mostraron al Presidente Masoud Pezeshkian saludando a los manifestantes y tomándose fotografías con ellos en las lluviosas calles de Teherán. La marcha contó también con la presencia de altas autoridades judiciales y de seguridad, como el Jefe del Poder Judicial, Gholam-Hossein Mohseni-Eje'i, el Jefe de la Policía Nacional, Ahmad Reza Radan, y el Ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, en una evidente demostración de unidad y rechazo a las presiones externas.
El acto se vio empañado por potentes explosiones que sacudieron el centro de Teherán, en una zona cercana al lugar de la congregación. Según medios oficiales, los atentados se saldaron con la muerte de al menos una mujer. Durante su discurso televisado, el Sheikh Mohseni-Eje'i hizo una pausa al escucharse una de las detonaciones, para declarar: "Nuestro pueblo no teme a los bombardeos y continuaremos por este camino".
Por su parte, el Canciller Abbas Araghchi atribuyó a Estados Unidos e Israel la responsabilidad por el incremento global de los precios de la energía, argumentando que ellos "han creado esta catástrofe para la región y deben rendir cuentas por ello".
